La biblioteca universitaria

Las bibliotecas universitarias, se definen como el corazón de la universidad, ocupa un lugar central y básico, como recurso que atiende y sirve a todas las funciones de una institución de educación superior: enseñanza e investigación, creación de nuevo conocimiento y la trasmisión para la posteridad de la ciencia y la cultura del presente. En los últimos años, la biblioteca universitaria asume un papel primordial dentro de las universidades convirtiéndose en un proveedor de servicios de información a diversos niveles, en los que docentes y estudiantes pueden acceder a información precisa y acorde a sus necesidades. Es la unidad fundamental que soporta la gestión de la información, dentro de una institución eminentemente académica, cuyas funciones principales son de investigación y de formación profesional. Los nuevos escenarios que la sociedad plantea, obligan a las bibliotecas a tomar el control de diversos procesos y ampliar los servicios que hace llegar a la comunidad universitaria. Arriola (2009), plantea caracterizar a la biblioteca universitaria moderna bajo los siguientes preceptos: debe ser un organismo vivo, en constante evolución y desarrollo, que se responsabiliza de ubicar, revisar, acopiar, organizar, conservar y brindar acceso a recursos informativos con oportunidad, por todos los medios y soportes posibles, que sirvan de sostén a los diferentes programas académicos: Adicionalmente, su función debe marcar una pauta, debe integrar los procesos de enseñanza-aprendizaje y mediante nuevos aportes y servicios, facilitar que la comunidad académica desarrolle una conciencia clara de la importancia de la información, vista como recurso estratégico en su desarrollo, y que tenga la capacidad para desarrollar un proceso institucionalizado de gestión del conocimiento. Es deber de quienes dirigen la biblioteca renovar su imagen ante la sociedad y pasar de ser en el imaginario solo un resguardo de colecciones a ser un centro promotor de la información, aplicada en cada una de las áreas en las que se desarrolla la Academia. Dentro del quehacer institucional debe formar parte integrante del cumplimiento de la visión y estar presente en todas las actividades que coadyuvan al logro de la misma a través de la provisión oportuna de información para el desarrollo no solo académico sino también institucional, con la consigna de dejar establecidos en todos los procedimientos su participación activa (Gavilán, 2008). De acuerdo a la universidad de Gran Canaria (2015), los objetivos que persigue la biblioteca universitaria se pueden generalizar en los siguientes: Generar y dar valor a las herramientas físicas y virtuales que dan acceso a los recursos; desarrollar las herramientas de comunicación con la comunidad universitaria; adecuar los espacios, colección y equipamiento universitaria al nuevo entorno educativo; diseñar las acciones formativas necesarias que permitan gestionar de manera eficaz la información científica; promocionar y difundir los recursos y servicios a la comunidad universitaria y a la sociedad en general; mejorar y potenciar las herramientas de comunicación y trabajo del personal, así como su formación; promover y desarrollar el Repositorio institucional y patrimonial para difundir y dar a conocer el conocimiento generado en la universidad, poniendo a disposición de la sociedad en general el patrimonio documental. Se deben reducir las limitaciones propias, para generar mayores oportunidades de acceso a la información, a través del uso y aplicación de las tecnologías de información y comunicaciones que permitan el acceso sin restricción y en la medida de lo posible, también con la extensión de sus servicios en horarios y lugares donde se requiere. La biblioteca tiene la oportunidad de asumir su papel de apoyo a la labor docente, y puede influir a través de estrategias de alfabetización informacional en el uso de las TICs y direccionarla hacia los servicios que pone a su alcance; comunicarse de manera constante con los usuarios, y con ese fin asegurar los mecanismos necesarios, así como el contacto individual, y dichas experiencias, sistematizarlas para aprovechar la enseñanza que puedan dejar. En virtud de que los docentes constituyen un factor clave para los procesos de enseñanza aprendizaje, por ser conocedor de los recursos y servicios que ofrecen las bibliotecas y convencido de su calidad, constituye un aliado, que propiciará en los estudiantes una actitud abierta hacia éstas. El profesorado debe recibir todo su acervo, junto con servicios atractivos, con base en estrategias claramente definidas que favorezcan las actividades conjuntas: estudiante, docentes y bibliotecario. Las funciones de la biblioteca universitaria son diversas, como parte de su quehacer institucional, promueve el desarrollo de la colección, su organización, difusión y facilita acceso a toda la producción intelectual de la universidad, en sus diferentes niveles y de esta manera, conserva la memoria institucional, ya que así se cumple con la misión de gestionar el conocimiento en la propia institución y con ese fin debe definir el uso de repositorios de información dentro de la institución. Garantizar el libre acceso a la información, es parte primordial de la función social que cumple la biblioteca y debe contar con un marco normativo que le permita accionar desde la comunidad académica, y con proyección hacia la sociedad. Los fines de la biblioteca universitaria son los de la Universidad. El cumplimiento de éstos viene dado por el éxito y la capacidad de actuación de sus estudiantes, por la relevancia de las publicaciones de sus profesores, por el carácter de foco cultural que tenga, por la utilidad social que logre la Universidad en su comunidad. Una misión fundamental es ayudar al desarrollo de la investigación, la formación de buenos profesiones y a la trasmisión de la cultura en su ámbito. La biblioteca tiene que producir beneficios concretos en mejores calificaciones, calidad investigadora y productividad de sus usuarios. La biblioteca evidencia su calidad a través de los productos académicos que utilizan sus insumos para gestionar el conocimiento, y a aunque es un indicador indirecto, es a la vez la evidencia del cumplimiento de la razón de ser de la biblioteca y hacía donde debe apuntar.

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